
El café que servimos en Mi Viejo Molino proviene de la Finca Jocutla, una de las fincas más prestigiadas del país. Este café es de cultivo totalmente orgánico mediante un cuidadoso proceso artesanal, siguiendo las mejores prácticas agrícolas y los más altos estándares de calidad. Clasificado por tamaño ofrece un agradable aroma, sabor y acidez equilibrada, para lograr una taza de muy buena calidad.
El proceso inicia con la selección de las mejores variedades de café adaptadas a los sistemas de cultivo tradicional que muestran los mejores atributos de calidad: granos de buen aspecto y con sugestivo aroma. En la Finca Jocutla, sólo se cultivan variedades de la especie arábica (Typica y Mundo Novo), ambas enfocadas a la producción de café de alta calidad.
La metodología de cultivo de la finca incluye labores tradicionales donde las técnicas culturales que evitan la erosión adquieren gran relevancia. La introducción de coberturas nobles impide la pérdida de suelo por escurrimiento en época de lluvias, los chapeos incorporan materia orgánica para evitar la erosión, el uso de barreras vivas o inducidas se realiza para conservar el suelo mediante la incorporación de material vegetal a las pendientes.
Durante el tostado y molido, se clasifica al café en sus diferentes tamaños y formas, logrando un tueste uniforme, controlando cuidadosamente las características organolépticas como color, aroma, sabor, desarrollo del grano, acidez y cuerpo; lo que ha dado como resultado la producción de un café de calidad mundial.